Diseño de carta de vinos
Reviso tu cocina, tu público y tus márgenes para construir una carta coherente con tu propuesta: referencias con personalidad, precios que funcionan y un orden que se entiende sin necesidad de saber de vino.
Cartas de vinos con personalidad, selección de pequeños productores y formación de sala en Sant Cugat, Barcelona y Cataluña.
Cada carta de vinos es una oportunidad para descubrir algo nuevo. Sin embargo, muchas terminan pareciéndose entre ellas: las mismas denominaciones, referencias y los mismos vinos de siempre. Pero cada restaurante tiene una historia, una cocina y un público diferente.
Ahí entro yo. Trabajo con restaurantes para crear una selección de vinos con personalidad, coherente con tu propuesta y tu público y llena de pequeños productores y proyectos que merecen ser descubiertos. Y porque una buena carta no termina cuando se imprime, trabajo también con el equipo de sala para que conozca los vinos, pueda recomendarlos con naturalidad y haga que el vino forme parte de la experiencia.
Reviso tu cocina, tu público y tus márgenes para construir una carta coherente con tu propuesta: referencias con personalidad, precios que funcionan y un orden que se entiende sin necesidad de saber de vino.
Sesiones prácticas para aprender a conocer los vinos, describirlos con naturalidad y hacer las preguntas adecuadas antes de recomendar. Doy al equipo las herramientas necesarias para acompañar mejor al cliente.
Revisamos qué funciona, qué se vende y qué se queda parado para actualizar referencias, precios y proveedores. Porque una buena carta también tiene que evolucionar con tu restaurante.
Un proyecto completo suele llevar entre cuatro y seis semanas, según el tamaño de la carta, el número de referencias y el ritmo de trabajo.
Como una cliente más, conozco tu cocina, tu concepto, tu público y cómo trabaja la sala. Hablamos de lo que quieres transmitir y de cómo quieres que se sienta quien se sienta a tu mesa.
Te propongo una selección de pequeños productores y proyectos con identidad y la probamos junto a tus platos. Lo que no funciona, se queda fuera, por muy bonita que sea la etiqueta.
Cerramos la selección, revisamos márgenes y proveedores y damos forma a una carta clara, coherente y fácil de leer. Sin palabras innecesarias y pensada para tu cliente
Catamos con el equipo los vinos que va a vender y practicamos cómo recomendarlos, qué contar de cada referencia y qué preguntar al cliente. Para que sala tenga las herramientas y la confianza necesarias.
En La Teresíta buscábamos una carta de vinos divertida y juguetona. En lugar de ordenar los vinos por regiones, los organizamos según distintos personajes: el Hedonista, el Rebelde, el Inocente, el Soñador…
El cliente ya no tiene que empezar por buscar una región que conoce. Puede empezar por sí mismo: ¿qué te apetece hoy? Y, al mismo tiempo, la sala tiene una conversación natural con la que recomendar y descubrir vinos juntos.
«¿Quién eres tú en esta historia?» — la pregunta con la que arranca la carta.
Trabajo con restaurantes que quieren revisar, crear o actualizar su carta de vinos y mejorar la forma en que el equipo la presenta en sala. No importa tanto el tamaño como tener una propuesta gastronómica con personalidad y ganas de trabajar el vino de forma coherente.
Trabajo principalmente en Sant Cugat del Vallès, Barcelona y otros puntos de Catalunya. Para proyectos concretos, podemos valorar desplazamientos a otras zonas.
Sí. Podemos analizar qué funciona, qué no rota, qué referencias faltan y qué oportunidades hay para hacerla más coherente y personal.
Depende del tamaño de la carta, el número de referencias y el proceso de selección y cata. Como orientación, un proyecto completo suele desarrollarse en unas cuatro a seis semanas.
No necesariamente. El objetivo no es cambiar por cambiar, sino entender qué tienes, qué funciona y qué puede mejorar. En algunos restaurantes tendrá sentido rehacerla; en otros, hacer una revisión y actualización.
Hablamos de tu restaurante y vemos si puedo ayudarte. Sin compromiso.