Cercanía
El vino no necesita un lenguaje complicado para disfrutarse.
Después de más de diez años trabajando alrededor de una mesa, he aprendido que lo importante es disfrutar y hacer que la gente disfrute.
Me he encontrado muchas veces la misma escena: alguien mira una carta de vinos, se encoge un poco y dice «elige tú, que yo no entiendo». Esa frase, dicha casi pidiendo perdón, es la que quiero que deje de existir.
Porque para disfrutar de una botella no hace falta saber en qué suelo creció la uva. Hace falta que alguien te la sirva, te cuente de dónde viene y te deje decir si te gusta o si prefieres otro estilo de vino.
Eso es lo que hago: abro las puertas de mi casa —aunque esa casa sea un restaurante, una bodega o el salón de alguien— y pongo el vino en el centro para generar conversación.
El vino no necesita un lenguaje complicado para disfrutarse.
Trabajo con personas y proyectos honestos, con una historia que contar.
Porque las cosas pueden ser contadas de mil maneras.
Una botella sola no es nada. Alrededor de una mesa, lo es todo.
Por la tierra, por quien la trabaja y por el ritmo de cada proyecto.
Son ya 11 años de experiencia en el mundo de la hostelería, pasando por restaurantes, bodegas y distribuidoras de vino. He trabajado como sumiller en el restaurante de dos estrellas Michelin Aleia, en Barcelona, como comercial en Matos Wines y también he vivido alguna que otra vendimia en lugares como el Priorat y el Penedès.
En 2023 abrí junto a mi madre La Teresita Vinos y Platitos, en Sant Cugat del Vallès, un pequeño restaurante donde el vino siempre ha tenido un papel protagonista. Hoy sigo formando parte del proyecto y me encargo especialmente de la selección de vinos y de las catas y experiencias que hacemos allí.
También soy graduada en Comunicación y estudié dos años de LEINN (Liderazgo, Emprendimiento e Innovación), una formación que me ha dado herramientas para crear proyectos, comunicar y trabajar con personas desde diferentes perspectivas.
En el mundo del vino me he formado con WSET3 y sigo aprendiendo porque creo que aquí nunca se deja de descubrir.
Todo lo que he aprendido lo pongo al servicio de las personas: para acercarles el vino, contarles las historias que hay detrás de cada botella y, sobre todo, para que puedan disfrutarlo sin sentir que tienen que saberlo todo antes de empezar.
«Acercar el vino a quienes sienten que no es para ellos.»